El día de compras
El día que no podré olvidar es el día en que nos fuimos
al Corte Inglés para recoger un regalo que me concibió mi padre, un regalo que supondría
un cambio radical en mi carrera profesional como diseñador informático.
Todo empezó 2 meses antes, cuando vi por primera vez
aquella maravilla, aquel sueño y aquel futuro tecnológico:
-
Cédric,
mira el nuevo producto informático - me dijo mi primo dirigiéndose hacia el
ordenador.
-
¿De
qué se trata? – pregunté entusiasmado.
-
Se
trata de la nueva versión del MacBook Pro de Apple es la bomba… tiene todo lo
que te puedas imaginar – me contestó él.
Se produjo un silencio profundo mientras esperábamos a
que se cargara la página web, y por fin estuvo ante mis ojos, allí en la
pantalla, un ordenador de lujo con un sistema operativo en el que era casi
imposible introducir un virus.
-
Bueno,
¿qué te parece? – me preguntó medio sonriendo.
-
Es
una tecnología de avance superior y estaría bien que mis proyectos del futuro fueran
hechos con ese ordenador.
Así que me decidí a preguntarle a mi padre si lo podría
obtener. En aquel instante, estábamos delante la televisión mirando Ahora Caigo.
-
¿Padre,
puedo hablar contigo un momento sobre un objeto que me gustaría comprar y que
me serviría mucho para mi futuro? – le dije ilusionado.
-
Claro
hijo, ¿de qué se trata? – me preguntó sin temor a nada. Yo le expliqué a mi
padre que se trataba de un ordenador que era muy caro pero que había creído
conveniente para mi futuro. Entonces, después de hablarlo mucho tiempo llegamos
al acuerdo de que si aprobaba todo en 2do de ESO, me lo compraría. Así que solo faltaba esperar y
que me pusiera a estudiar muy, muy atentamente.
Al final lo conseguí, acabé por fin el colegio y no
suspendí ni una. Me alegré de lo que había hecho, tanto por el regalo que me
esperaba en la meta, como de haber podido aprobarlo todo. Así que por fin llegó
el día en que teníamos que ir a buscar mi regalo de recompensa, el regalo que
me merecía por haberlo aprobado todo. Ya tenía pensado la capacidad de la
memoria y las pulgadas de su pantalla HDMI.
Entonces, entusiasmado, entré en la tienda junto con mi
padre, le enseñé el ordenador y me dijo que era muy bonito, y también que
merecía la pena comprarlo por el uso que le haré. Yo me alegré de que mi padre
confiara en mí en esa compra. Era una decisión que no se tomaba así a las buenas
sino que para comprar algo tan valioso como aquel ordenador se tenía que
realizar la compra por una razón.
La atención al cliente del Corte Inglés nos atendió con
mucha amabilidad, y nos explicó las características de cada ordenador, aunque
ya había decidido anteriormente el idóneo para mí. Al fin, después de unas 2
horas de habla que habla, de las formas de pago, de la garantía y de otra
garantía que se podía comprar a parte para mejor seguridad, nos fuimos mi padre
y yo contentos con la compra realizada. Aunque eso solo era…
EL
PRINCIPIO
Cédric Esteba Serra 4 ESO C
No hay comentarios:
Publicar un comentario